Entre las personas, los grupos y las organizaciones se establecen interacciones, en un contexto que da sentido y en donde se generan los procesos psicosociales, con unas características y prácticas que pueden ser positivas o negativas. Esas interrelaciones se dan en espacios específicos como la familia, el lugar de trabajo, los grupos e instituciones sociales con los cuales se interactúa, como educación, salud etc en los que se hacen presentes sentimientos, diferentes maneras de pensar y actuar, de ver el mundo y donde se ve afectada la cultura, las costumbres.
Para fortalecer los procesos al interior de la comunidad es necesario reconocer su propia historia, la capacidad transformadora y de cambio que todos poseen, promover la participación, las competencias individuales y colectivas y sobre todo el sentido de pertenencia a la comunidad. Trabajar los valores que sustenten el desarrollo comunitario como la autodeterminación, justicia, participación democrática y colaboración.